En este trabajo examino las diversas interpretaciones sobre el histórico estancamiento y el colapso de la economía argentina tras la crisis de 2001-2002. Critico las explicaciones idiosincrásicas e institucionalistas que atribuyen la decadencia nacional a supuestos defectos anímicos, culturales o normativos de la población. Demuestro que la debacle no es un enigma cultural, sino el resultado de las contradicciones de la acumulación capitalista periférica, agravadas por el modelo neoliberal, la fuga de capitales y el endeudamiento externo. Analizo la responsabilidad de las clases dominantes y el papel del capital financiero internacional en el desmantelamiento del aparato productivo. Concluyo que superar esta degradación exige abandonar las ilusiones del libre mercado y articular un proyecto emancipador centrado en la soberanía popular y el socialismo.