El retorno de Donald Trump a la Casa Blanca marca un acelerado giro autoritario que busca profundizar el recorte de conquistas sociales, la persecución a migrantes y la consolidación de un modelo ultraderechista. Apoyado en milicias paramilitares, sectores ultraconservadores y magnates financieros, el trumpismo explota el resentimiento social para dividir a la clase trabajadora. Sin embargo, su propuesta proteccionista e individualista coexiste con brutales ajustes internos que impiden recrear la antigua prosperidad del capitalismo estadounidense. Este proyecto exacerba las grietas estructurales de una plutocracia en declive. La verdadera resistencia frente a esta ofensiva reaccionaria se gestará en la acción colectiva de los movimientos sociales, sindicales y populares.