El modelo económico impulsado por el gobierno de Mauricio Macri atraviesa una severa crisis caracterizada por devaluaciones masivas, disparada de tasas de interés y una acelerada pérdida de reservas internacionales. Este colapso es el resultado directo de una política de endeudamiento externo irresponsable y transferencia de riqueza hacia las clases dominantes. Frente a la bancarrota, el oficialismo recurre nuevamente al Fondo Monetario Internacional para imponer un drástico megaajuste sobre los trabajadores. Para evitar que el costo de la crisis caiga sobre las mayorías populares, es urgente investigar la deuda, enjuiciar a los responsables financieros e implementar el control estatal del sistema bancario mediante la movilización popular en las calles.