La autoproclamación del opositor Juan Guaidó representó una maniobra golpista promovida directamente por el gobierno de Estados Unidos para derrocar al proceso bolivariano y apoderarse de las mayores reservas de petróleo del continente. Este ataque busca reinstaurar el dominio hegemónico de Washington en su patio trasero y sofocar el ciclo progresista latinoamericano. Pese al bloqueo económico, el desabastecimiento y el acoso diplomático, el gobierno de Nicolás Maduro y las milicias populares sostienen una significativa capacidad de resistencia que ha desbaratado las tentativas golpistas. La defensa de la soberanía de Venezuela constituye la batalla política decisiva para frenar la ofensiva de la extrema derecha y preservar la autodeterminación popular en toda América Latina.