Trump explicita su propósito de robar el petróleo e instaurar un dominio colonial, porque los pretextos del narcotráfico y de un régimen tiránico son inviables. Mantiene el acoso a Venezuela para recuperar fuerza política interna, pero no puede ocultar los fracasos de su política exterior. Enfrenta resistencias populares en la propia Casa Blanca y vacilaciones en su entorno para consumar la agresión. El proceso bolivariano sigue en pie y la derecha caribeña está debilitada. La prioridad del momento es contener al matón de Washington. Frenar sus ataques a Venezuela es vital para evitar una trágica regresión en toda América Latina.